España sobrevivió a la polémica arbitral y terminó imponiendo su superioridad futbolística a pesar de los intentos de la organización para favorecer a Messi
La selección de ESPAÑA ya es campeona del mundo. ESPAÑA conquistó el título tras derrotar a Argentina en una final que quedará para el recuerdo por la intensidad, el fútbol desplegado por el conjunto español y las decisiones arbitrales pro Messi que alimentarán el debate durante mucho tiempo.
España fue superior de principio a fin. Desde el pitido inicial monopolizó la posesión del balón, llevó el peso del encuentro y sometió a la defensa argentina con una sucesión constante de llegadas al área. El equipo español enlazó ocasiones durante los noventa minutos y acabó firmando cerca de una veintena de oportunidades claras de gol, frente a una Argentina que apenas encontró espacios para inquietar la portería española.
La selección dirigida por Luis de la fuente mostró una versión muy sólida tanto en defensa como en ataque, imponiendo un ritmo de juego muy superior al de su rival. La circulación del balón, la presión tras pérdida y la capacidad para recuperar rápidamente la posesión terminaron desbordando a una Argentina que recurrió con frecuencia a un juego muy físico para tratar de frenar el dominio español.
Favoritismo FIFA a Argentina
El partido estuvo marcado por varias acciones arbitrales polémicas. Dos goles de España fueron anulados incomprensiblemente. En especial el primero de ellos, sin explicación y sentido alguno. Decisiones que generaron una enorme controversia entre aficionados y comentaristas y que prolongaron la incertidumbre durante buena parte de la final. Pese a ello, el conjunto español no perdió la calma ni renunció a su estilo de juego.
Con el paso de los minutos, el desgaste argentino fue haciéndose evidente mientras España seguía acumulando ocasiones. El desenlace llegó en la prórroga, donde el premio terminó cayendo del lado del equipo que más había buscado la victoria durante todo el encuentro. El gol definitivo desató la euforia de jugadores, cuerpo técnico y millones de aficionados.
Grandeza de España
Más allá del resultado, esta final supone la confirmación de la grandeza futbolística de España. La selección conquistó el campeonato practicando un fútbol ofensivo, dominador y valiente, imponiéndose a uno de los rivales más exigentes del panorama internacional.
La celebración se trasladó inmediatamente a las calles. Miles de aficionados salieron durante la madrugada a plazas, avenidas y fuentes de ciudades de toda España para festejar un título histórico. Banderas nacionales, cánticos, bengalas y caravanas de vehículos acompañaron una noche inolvidable para el fútbol español, con un ambiente festivo que se prolongó hasta altas horas de la madrugada.
Por fin, las calles de ESPAÑA fueron de los españoles
Por fin los españoles impusieron la noche frente la delincuencia habitual de las bandas latinas y de los agresores de origen magrebí.
Con este triunfo, España culmina un campeonato sobresaliente y vuelve a situarse en la cima del fútbol mundial, demostrando que su propuesta futbolística sigue siendo una referencia internacional y que, incluso en una final marcada por la polémica para favorecer como todo el campeonato a Argentina, terminó imponiéndose el equipo que mejor jugó al fútbol.






















