La crisis migratoria de Ceuta suma un capítulo que va mucho más allá del colapso social y sanitario que ya se venía denunciando: un juzgado investiga ahora la compra coordinada de materiales aptos para fabricar explosivos caseros por parte de inmigrantes llegados durante la invasión del pasado 30 de julio.
Ácido, aluminio y acetona en cantidades sospechosas
Todo arrancó el 28 de agosto, cuando un establecimiento comercial alertó a la Policía Nacional de compras que calificó de "notoriamente desproporcionadas" para el uso doméstico habitual: botellas de ácido clorhídrico diluido (aguafuerte), rollos de papel de aluminio y acetona, adquiridos de forma coordinada por numerosas personas en distintos establecimientos.
El mismo mecanismo que un cóctel molotov
La combinación no es inocente. Según recoge la investigación, "el aguafuerte y el aluminio, introducidos en botellas de plástico, provocan una pequeña deflagración", un mecanismo rudimentario pero peligroso, comparable en sus efectos a un cóctel molotov casero. La misma jornada del 28 de agosto, varias de estas botellas fueron lanzadas contra vecinos que protestaban en la zona de la colonia Weil, con al menos cuatro personas implicadas directamente en los lanzamientos.
Detenciones y una escalada que no cesa
El episodio se suma a una escalada de tensión que ya venía dejando víctimas entre la población civil y las fuerzas de seguridad, como recogía este medio al informar de una noche marcada por un apuñalamiento, reyertas y una agresión sexual en apenas unas horas. El pasado 23 de agosto, además, dos miembros de la organización activista No Name Kitchen fueron detenidos por resistencia a la autoridad y por, según la investigación, incitar a grupos violentos; uno de los arrestados, un activista francés, ya ha sido condenado a cinco meses de multa a razón de seis euros diarios más 330 euros en concepto de daños.
El juzgado pide rastrear las compras en toda la ciudad
El Juzgado de Instrucción número 1 de Ceuta abrió diligencias previas el pasado 9 de septiembre y ha solicitado a la Policía Nacional un rastreo completo de los patrones de compra de estos materiales en múltiples establecimientos de la ciudad. El juez ha dejado además la puerta abierta a un informe pericial si los indicios recabados apuntan a una actividad de mayor gravedad, lo que podría llevar el caso hasta la Audiencia Nacional si se detectan indicios de terrorismo.
Una ciudad que ya no sabe qué esperar
Entre agresiones a militares, campamentos junto a depósitos de combustible y ahora la fabricación artesanal de artefactos explosivos, Ceuta acumula frentes de riesgo que se solapan unos con otros. Lo que hace apenas dos meses era una crisis migratoria empieza a mutar, expediente judicial tras expediente judicial, en algo mucho más parecido a un problema de seguridad nacional.





















