El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, dirigido por Óscar Puente, afrontaba el último tramo de 2026 con una parte importante de su presupuesto para infraestructuras todavía sin ejecutar. En concreto, el 58,8% de los recursos asignados a tres áreas fundamentales —mantenimiento de carreteras, construcción de nuevas vías e infraestructura ferroviaria— permanecía pendiente de ejecución al finalizar agosto.
En términos económicos, esta cantidad representa 2.037 millones de euros de un presupuesto conjunto de 3.462 millones. Así lo reflejan los datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), correspondientes al cierre de agosto y analizados por THE OBJECTIVE.
La situación adquiere especial relevancia tras los accidentes ferroviarios registrados en Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo), dos sucesos que han reavivado la preocupación por el estado de las infraestructuras, los sistemas de señalización y las condiciones de seguridad del transporte ferroviario. Mientras continúan las investigaciones para esclarecer las causas de ambos siniestros, los datos presupuestarios permiten conocer cuánto dinero permanece todavía sin materializarse en actuaciones relacionadas con las infraestructuras.
El mantenimiento de carreteras acumula 868 millones pendientes de ejecución
Una de las partidas más importantes es la destinada a la conservación y explotación de carreteras. Este programa contaba con 1.727 millones de euros, de los que aproximadamente la mitad seguían pendientes de ejecución a finales de agosto. En concreto, quedaban por utilizar 868 millones.
Estos recursos están destinados a garantizar el mantenimiento de la red estatal de carreteras, conservar las infraestructuras existentes y financiar las intervenciones necesarias para mantenerlas en condiciones adecuadas de funcionamiento.
La situación tampoco resulta especialmente favorable en el apartado de construcción de carreteras. De los 1.177 millones de euros presupuestados, el Ministerio de Transportes había reconocido obligaciones por aproximadamente 436 millones. Esto significa que todavía quedaban 740 millones pendientes, cerca del 63% del crédito disponible.
La inversión ferroviaria presenta el mayor porcentaje de presupuesto sin ejecutar
El programa de infraestructura ferroviaria registra el porcentaje más elevado de fondos pendientes entre las tres partidas analizadas.
De los 558 millones de euros disponibles, el departamento dirigido por Óscar Puente había ejecutado alrededor de 131 millones. Por tanto, permanecían sin materializarse unos 428 millones, lo que representa el 76,6% del presupuesto asignado.
Este dato cobra especial importancia en un contexto marcado por los accidentes de Adamuz y Urda, que han situado el mantenimiento de las vías, la modernización tecnológica y los sistemas de protección ferroviaria en el centro de la atención pública.
No obstante, conviene diferenciar entre las partidas presupuestarias del propio ministerio y las inversiones que realizan directamente organismos como Adif y Adif Alta Velocidad, responsables de numerosas actuaciones sobre la infraestructura ferroviaria.
Transportes mantiene 8.291 millones de euros pendientes de ejecución
El análisis de las cuentas del Ministerio de Transportes muestra que el volumen de recursos sin ejecutar va más allá de las inversiones en carreteras y ferrocarriles.
Al cierre de agosto, el departamento disponía de un presupuesto de 13.229 millones de euros. De esa cantidad, había reconocido obligaciones por 4.938 millones, mientras que los 8.291 millones restantes continuaban pendientes de ejecución. Esto equivale al 62,7% del presupuesto total.
Una parte relevante de esta cantidad corresponde al programa de transferencias y subvenciones al transporte terrestre. Esta partida disponía de 3.039 millones de euros, de los cuales aproximadamente 2.130 millones seguían pendientes.
También destacan los fondos destinados a movilidad urbana y zonas de bajas emisiones. Este programa contaba con 740 millones de euros y mantenía sin ejecutar alrededor de 723 millones.
Por su parte, el área de transporte sostenible y digital acumulaba otros 374 millones de euros pendientes.
El desglose presupuestario refleja que los recursos todavía no ejecutados se reparten entre diferentes ámbitos: construcción de infraestructuras, conservación de carreteras, modernización ferroviaria, ayudas al transporte y proyectos de movilidad sostenible.
Los accidentes de Adamuz y Urda reabren el debate sobre la seguridad ferroviaria
Los accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda han vuelto a poner el foco en las condiciones de seguridad de la red ferroviaria española y en el estado de sus sistemas de señalización y protección.
En el caso del siniestro de Toledo, la atención se ha centrado especialmente en la tecnología utilizada en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992 y sometida desde hace años a un proceso de modernización.
Entre las actuaciones previstas figura la implantación del sistema europeo ERTMS, diseñado para mejorar la interoperabilidad y la seguridad de la circulación ferroviaria.
En septiembre de 2021, Adif adjudicó a Thales España un contrato valorado en 93,8 millones de euros para renovar instalaciones de seguridad e incorporar esta tecnología. El proyecto contemplaba inicialmente un periodo de ejecución de 52 meses. Sin embargo, en marzo de 2026 los trabajos todavía continuaban en marcha.
Esta situación ha reavivado las preguntas sobre el ritmo de modernización de las infraestructuras ferroviarias, los sistemas de protección que ya se encuentran operativos y las actuaciones que todavía deben completarse.
También resulta necesario distinguir entre el presupuesto destinado específicamente a infraestructura ferroviaria por el Ministerio de Transportes y las inversiones ejecutadas directamente por Adif y Adif Alta Velocidad, que incluyen renovación de vías, electrificación, mantenimiento y señalización.
Más de 5.400 millones de inversión ferroviaria durante 2024
El último informe anual del Ministerio de Transportes recoge que la inversión ferroviaria realizada durante 2024 alcanzó los 5.426,5 millones de euros.
Adif Alta Velocidad concentró aproximadamente 2.459 millones de euros, mientras que Adif ejecutó otros 2.033 millones. Renfe, por su parte, registró inversiones cercanas a los 919 millones.
Estas cifras muestran el volumen de recursos económicos que se movilizan en el sistema ferroviario español. Sin embargo, también ponen de manifiesto la importancia de diferenciar entre los créditos presupuestarios del ministerio, las transferencias realizadas a las empresas públicas y las inversiones que finalmente llevan a cabo estos organismos.
Más de 2.000 millones siguen pendientes en carreteras y ferrocarriles
Los datos presupuestarios correspondientes a agosto dibujan un escenario en el que una parte considerable de los fondos destinados a las infraestructuras todavía no se había traducido en obligaciones reconocidas.
En el ámbito de la conservación de carreteras, permanecían pendientes aproximadamente uno de cada dos euros presupuestados. En construcción viaria, la proporción se acercaba a dos de cada tres euros. La situación más destacada correspondía a la infraestructura ferroviaria, donde más de tres cuartas partes del crédito seguían sin ejecutarse.
Hay que tener en cuenta que la ejecución presupuestaria no equivale necesariamente al avance físico de las obras. Los proyectos de infraestructuras suelen prolongarse durante varios ejercicios y sus pagos dependen de las certificaciones, el cumplimiento de los contratos y los plazos establecidos.
A estos factores se suman posibles retrasos en las licitaciones, modificaciones de los proyectos, ampliaciones de los calendarios y reajustes presupuestarios que pueden trasladar parte del gasto a ejercicios posteriores.
Sin embargo, el volumen de fondos pendientes adquiere una dimensión especialmente relevante después de los accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda, que han dejado un balance conjunto de 115 fallecidos y centenares de heridos.
El debate sobre el estado de las infraestructuras españolas vuelve así a situarse en primer plano, con la ejecución de las inversiones, el mantenimiento de las redes y la modernización de los sistemas de seguridad como cuestiones fundamentales.





















