Los partidos de izquierda se han impuesto en las elecciones suecas en un resultado muy ajustado. El Partido Socialdemócrata (S) ha sido la formación más votada, con alrededor del 28% de los sufragios, mientras que el reparto provisional de escaños refleja una diferencia mínima entre los dos bloques. Con cerca del 94,7% de los votos escrutados, la oposición suma 176 diputados frente a los 173 que obtendrían las formaciones que apoyan al primer ministro saliente, Ulf Kristersson.
Más allá del resultado global, uno de los elementos determinantes de estos comicios ha sido el comportamiento electoral de la población de origen inmigrante, especialmente de quienes tienen raíces fuera de Europa. La inmigración musulmana y extraeuropea se ha consolidado como un factor relevante dentro del panorama político sueco y ha adquirido un peso creciente en las elecciones.
El 70% de los votantes de origen no europeo optó por la izquierda
Los datos de la encuesta a pie de urna Valu, elaborada por SVT, muestran hasta qué punto este electorado puede resultar decisivo. Según sus resultados, aproximadamente el 70% de los votantes que tienen origen no europeo respaldó al bloque de izquierdas, integrado por Socialdemócratas, Partido de Izquierda, Verdes y Centro.
El desglose de los resultados permite observar las preferencias de este colectivo con mayor detalle. El Partido de Izquierda obtuvo un 21% de sus votos, los Socialdemócratas alcanzaron el 38%, los Verdes un 7% y el Partido de Centro un 4%.
La tendencia no es nueva. En las elecciones de 2022, el mismo bloque político ya consiguió aproximadamente el 68% del voto entre los electores de origen no europeo. Entre los ciudadanos musulmanes, diferentes encuestas realizadas antes de los comicios situaban el respaldo conjunto a Socialdemócratas, Izquierda y Verdes en torno al 85%, con los socialdemócratas concentrando por sí solos más del 61%.
El creciente peso electoral de la inmigración en Suecia
El cambio demográfico experimentado por Suecia durante las últimas décadas también ha transformado su mapa electoral. En la actualidad, aproximadamente un 13% de las personas con derecho a voto tiene origen extraeuropeo, lo que representa cerca de un millón de electores.
La evolución resulta especialmente significativa si se compara con décadas anteriores. En 2002, este colectivo suponía algo más del 3% del electorado, mientras que en 1982 apenas alcanzaba el 0,3%.
Una parte importante de esta población procede de países de Oriente Medio, África y Asia, muchos de ellos con mayoría musulmana. Su presencia en Suecia es consecuencia de varias décadas de inmigración, solicitudes de asilo, reagrupación familiar y políticas migratorias que durante años fueron relativamente abiertas, antes del progresivo endurecimiento adoptado en los últimos tiempos.
El voto musulmán y el futuro político sueco
Suecia no incluye la religión como una variable en sus estadísticas oficiales de población, por lo que no existe un registro preciso del número de ciudadanos musulmanes. Sin embargo, diferentes estimaciones apuntan a que cientos de miles de residentes tienen vínculos familiares o raíces procedentes de países de mayoría musulmana.
Este electorado constituye una parte cada vez más relevante de la sociedad sueca y, al mismo tiempo, mantiene una marcada inclinación hacia las formaciones de izquierda. Su comportamiento electoral ayuda a explicar cómo estos partidos conservan una importante base de apoyo mientras una parte del electorado sueco tradicional se ha desplazado hacia posiciones más restrictivas en cuestiones como la inmigración, la seguridad o el control de las fronteras.
Un factor clave para entender el resultado electoral
Los resultados ponen de manifiesto que el cambio demográfico de Suecia también está teniendo consecuencias políticas. El elevado respaldo obtenido por la izquierda entre los votantes de origen extraeuropeo se ha convertido en uno de los elementos que ayudan a explicar la ajustada victoria del bloque opositor.
El dato del 70% de apoyo a la izquierda entre los electores de origen no europeo trasciende la mera estadística sociológica. Refleja la creciente importancia de este grupo dentro del electorado sueco y permite entender mejor por qué las urnas han terminado inclinándose hacia el bloque encabezado por Andersson.






















