La salida de Óscar Puente del Ministerio de Transportes tiene, según las informaciones publicadas en diversos medios, mucho más de cálculo electoral que de asunción de responsabilidades. Pedro Sánchez habría decidido apartar al ministro después de recibir sondeos internos que sitúan al PSOE entre los 90 y los 95 escaños, muy lejos de los 121 obtenidos en las elecciones generales de 2023.
La tragedia ferroviaria de Urda, con 69 fallecidos según el balance citado, y el accidente de Adamuz, que elevan a 115 las víctimas mortales de ambos siniestros, han agravado la preocupación en Moncloa. Con las elecciones generales del 29 de noviembre a menos de un mes, el desgaste de la crisis ferroviaria amenaza con convertirse en un problema electoral de primer orden para los socialistas.
La información de OkDiario sostiene que Sánchez habría pasado de mantener a Puente como cortafuegos político a contemplar su destitución cuando los sondeos reflejaron el impacto de la crisis. El presidente habría rechazado inicialmente la dimisión que el ministro puso a su disposición con el argumento de que cesarlo sería «injusto». Puente, por su parte, habría defendido en privado que no quería dimitir porque hacerlo podía interpretarse como una admisión de culpabilidad.
Bildu y el PSOE, sin exigir su dimisión
Uno de los aspectos más llamativos de la crisis ha sido la ausencia de una exigencia de dimisión por parte de Bildu y de los socios socialistas que han evitado reclamar públicamente su salida, según las críticas difundidas en torno a la gestión del ministro. Una circunstancia que alimenta las preguntas sobre los apoyos políticos que han sostenido a Puente durante estas semanas.
También ha intervenido en HORIZONTE el exdirigente socialista Tomás Gómez, que ha puesto el foco en la estrategia de Pedro Sánchez y ha hablado del carácter «maquiavélico» del presidente. Sus palabras apuntan a una decisión en la que, más que la rendición de cuentas por la tragedia ferroviaria, habría pesado la necesidad de proteger las expectativas electorales del PSOE.
Demasiado tarde
Desde el ámbito técnico de ADIF también han llegado críticas. Trabajadores del organismo han lamentado que Puente haya tardado tanto en marcharse y que lo haga «haciéndose el digno». Una valoración que refleja el malestar existente entre profesionales del sector tras una sucesión de accidentes e incidencias que ha colocado la seguridad ferroviaria en el centro del debate público.
La marcha del ministro no despeja, sin embargo, las cuestiones pendientes: qué falló en Urda y Adamuz, qué advertencias se recibieron, qué medidas se adoptaron y quién más debe asumir las responsabilidades políticas y penales. Puente abandona el cargo, pero la crisis ferroviaria y las preguntas a Pedro Sánchez siguen sobre la mesa.






















