La presión política sobre Fernando Grande-Marlaska sigue aumentando. El ministro del Interior ha terminado reconociendo este viernes la existencia de reuniones entre la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, y Leire Díez, una información que había negado apenas unas horas antes y que ahora vuelve a situar al Gobierno en el centro de la polémica.
La rectificación llega en pleno escándalo por la denominada trama de las cloacas del PSOE, una investigación que amenaza con seguir escalando y que ya ha provocado importantes contradicciones dentro del Ejecutivo.
Marlaska pasa de negarlo a admitirlo
La controversia estalló después de que Mercedes González reconociera públicamente haber mantenido encuentros con Leire Díez, la exmilitante socialista señalada por su presunta participación en maniobras destinadas a desacreditar investigaciones judiciales relacionadas con dirigentes socialistas y personas próximas al entorno de Pedro Sánchez.
Sin embargo, apenas unas horas antes, Marlaska había asegurado de forma categórica que no existía ninguna reunión.
Las declaraciones del ministro fueron claras.
«La directora de la Guardia Civil no ha tenido ninguna reunión con ninguna persona, ni con Leire ni con cualquier otra», afirmó ante los medios.
La posterior admisión de González obligó al titular de Interior a modificar su versión.
El Gobierno intenta desvincular los encuentros de la trama
Tras conocerse la contradicción, Marlaska ha tratado de rebajar el impacto político del asunto.
El ministro sostiene que las reuniones existieron, pero niega que tuvieran cualquier relación con la supuesta trama investigada.
Según su versión, los encuentros no abordaron asuntos vinculados a las denominadas cloacas del PSOE ni a las investigaciones judiciales que actualmente están bajo el foco mediático.
Pese a ello, la rectificación ha alimentado las críticas de la oposición, que cuestiona por qué Interior negó inicialmente unos contactos que finalmente han sido reconocidos por la propia directora de la Guardia Civil.
Qué habló Leire Díez con la directora de la Guardia Civil
En el comunicado difundido por Mercedes González se ofrecen algunos detalles sobre esos encuentros.
La actual directora de la Guardia Civil explicó que conocía a Leire Díez desde su etapa como delegada del Gobierno en Madrid y confirmó que posteriormente volvieron a reunirse cuando ya ocupaba el máximo cargo dentro del instituto armado.
Según González, durante una de esas conversaciones Leire Díez preguntó por la situación del comandante Rubén Villalba, investigado dentro del caso Koldo.
La exmilitante socialista se interesó concretamente por la posibilidad de que el mando pudiera reincorporarse a su puesto de trabajo.
Esa revelación ha incrementado todavía más las dudas sobre el contenido real de las reuniones y sobre el papel que pudo desempeñar Leire Díez en distintos ámbitos de influencia institucional.
La oposición exige explicaciones
La nueva versión ofrecida por Interior ha provocado una fuerte reacción política.
Los partidos de la oposición consideran especialmente grave que el ministro negara unos encuentros que posteriormente fueron confirmados por una de sus principales responsables.
Las críticas se centran no solo en las reuniones, sino también en la falta de transparencia que, según denuncian, ha acompañado toda la gestión del caso.
El episodio añade más presión sobre Marlaska, que en las últimas semanas ya había sido cuestionado por distintas informaciones relacionadas con la trama.
Un escándalo que no deja de crecer
El caso Leire Díez se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para el Gobierno.
Las revelaciones sobre contactos, reuniones, grabaciones y supuestas gestiones para influir en investigaciones judiciales han generado una crisis política que sigue ampliándose cada día.
La admisión de las reuniones entre Mercedes González y Leire Díez añade ahora un nuevo capítulo a una historia que está lejos de cerrarse.
Y mientras el Ejecutivo intenta contener el desgaste, las contradicciones públicas comienzan a convertirse en uno de los aspectos más incómodos para el Ministerio del Interior.




















