El Gobierno habría filtrado a varios medios de comunicación los audios de las conversaciones mantenidas entre el centro de control de Adif y los maquinistas implicados en el accidente ferroviario de Urda, una tragedia que, según la información publicada el 28 de octubre de 2026, ha causado hasta el momento 68 víctimas mortales.
Las grabaciones, difundidas inicialmente por medios como la Cadena SER, El País y elDiario.es, recogen las comunicaciones entre el personal de control ferroviario y los conductores de los trenes accidentados. Su contenido ha reavivado la polémica sobre las causas del siniestro y la posible responsabilidad de los trabajadores de Adif.
Tras el accidente, el ministro de Transportes, Óscar Puente, señaló las decisiones adoptadas por una persona del centro de control como uno de los elementos que debían esclarecerse en la investigación. Sin embargo, las conversaciones publicadas también apuntan a una incidencia técnica previa relacionada con el sistema de seguridad ferroviaria LZB.
Los audios del accidente de Urda reflejan una incidencia en el sistema LZB
Las grabaciones, a las que afirma haber tenido acceso OKDIARIO, recogen las comunicaciones entre un trabajador del centro de control de Adif y los maquinistas de los trenes AVE e Iryo implicados en el accidente.
Durante las conversaciones, el controlador informa de un problema técnico con el sistema LZB y señala que se ha producido una caída de la central de Urda. Tras comunicar la incidencia, indica a los conductores que desconecten y vuelvan a conectar el sistema antes de continuar la marcha bajo las condiciones operativas indicadas.
Este intercambio resulta relevante para esclarecer la secuencia de acontecimientos anterior al siniestro. Las comunicaciones sitúan una avería o interrupción del sistema de control ferroviario antes de las instrucciones que permitieron reanudar la circulación.
No obstante, determinar si esta incidencia fue una causa directa del accidente y establecer las responsabilidades correspondientes requiere un análisis técnico de las pruebas y de las circunstancias concretas del siniestro.
Las instrucciones del centro de control a los maquinistas
En el audio correspondiente al AVE 2080, el controlador de Adif se dirige al maquinista a las 08:36 horas para indicarle que reinicie el sistema LZB y continúe circulando conforme al procedimiento señalado.
La instrucción recogida en la grabación es la siguiente:
«Desconecte y vuelva a conectar el LZB y reanude la marcha al amparo del BSL con marcha normal».
En la conversación relativa al tren Iryo 6076, la comunicación sigue una pauta similar. Según la información publicada, el convoy se encontraba detenido en la señal de entrada de Urda cuando se produjo el impacto.
La indicación transmitida a su maquinista fue:
«Desconecte y vuelva a conectar el sistema LZB y reanude marcha al amparo del BSL. Con marcha normal».
Ambas conversaciones muestran que el personal de control comunicó una incidencia relacionada con el sistema LZB y autorizó posteriormente la reanudación de la circulación siguiendo las instrucciones transmitidas.
El alcance de esas órdenes, las condiciones exactas en las que se emitieron y su relación con el accidente son cuestiones fundamentales para la investigación.
¿Qué papel tuvo el sistema de seguridad ferroviaria en el accidente?
El funcionamiento de los sistemas de señalización y protección de los trenes es uno de los aspectos que deben examinarse para reconstruir lo sucedido en Urda.
El sistema LZB forma parte de los mecanismos de control ferroviario que permiten supervisar la circulación y transmitir información relevante para la conducción. Cuando se produce una incidencia, resulta esencial conocer qué funciones permanecen operativas, qué procedimiento alternativo se aplica y bajo qué condiciones puede autorizarse la continuación del trayecto.
En este caso, las conversaciones difundidas reflejan que, tras comunicar el problema con el LZB, el controlador indicó a los maquinistas que reanudaran la marcha al amparo del BSL. Para valorar la seguridad de esa decisión, es necesario esclarecer qué protección ofrecía el sistema alternativo en aquel momento y si se cumplieron los protocolos establecidos.
También será necesario determinar si existían deficiencias técnicas previas, problemas de mantenimiento o limitaciones en la infraestructura que pudieran haber influido en la gestión de la incidencia.
La investigación deberá aclarar las responsabilidades
La publicación de los audios ha abierto un nuevo frente en el debate sobre el accidente ferroviario de Urda. Mientras las declaraciones políticas han puesto el foco en las decisiones adoptadas desde el centro de control, las grabaciones incorporan un elemento técnico que también debe analizarse: el fallo comunicado en el sistema LZB antes de que los trenes reanudaran la marcha.
Para esclarecer lo ocurrido será necesario reconstruir cronológicamente las comunicaciones, examinar los registros técnicos de la infraestructura y comprobar las condiciones en las que se autorizó la circulación.
Las grabaciones, por sí solas, no permiten establecer de manera concluyente toda la cadena causal del accidente ni determinar la responsabilidad individual o institucional. Sin embargo, constituyen una pieza relevante para orientar las preguntas que deberá resolver la investigación.
El análisis deberá establecer si el incidente inicial fue consecuencia de una avería, qué sistemas de protección estaban disponibles y si las decisiones adoptadas durante la emergencia se ajustaron a los procedimientos de seguridad ferroviaria.
La principal cuestión pendiente es determinar cómo se produjo la sucesión de fallos y decisiones que desembocó en la tragedia y si existían deficiencias técnicas que podrían haberse evitado.



















