El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, negó este 9 de septiembre estar siendo objeto de ningún tipo de chantaje por parte de Marruecos, en un tenso cruce de acusaciones con el líder de Vox, Santiago Abascal, durante la sesión de control al Ejecutivo celebrada en el Congreso de los Diputados.
Un cruce de acusaciones en el Congreso
Abascal exigió a Sánchez que España dejara de comportarse como "un protectorado marroquí en manos de traidores" y reclamó que la soberanía en materia migratoria y de política exterior volviera a estar plenamente "en manos españolas". El líder de Vox vinculó la actual crisis en Ceuta con presuntas presiones de Rabat sobre el Gobierno español.
Sánchez rechaza estar chantajeado por Marruecos
El jefe del Ejecutivo rechazó de plano estas acusaciones, calificando de "guasa" que fuera precisamente Abascal quien le acusara de sufrir chantajes. Sánchez defendió que su Gobierno actúa con autonomía plena en la gestión de la relación con Marruecos, si bien no ofreció explicaciones detalladas sobre la falta de respuesta contundente del Ejecutivo ante la crisis migratoria que atraviesa Ceuta desde hace más de un mes.
Un perro sin amo, la réplica de Sánchez
Lejos de limitarse a defenderse, el presidente aprovechó su turno de réplica para lanzar una dura acusación contra el líder de Vox, a quien afeó su relación con Estados Unidos e Israel. "A diferencia de usted, seré un perro, pero no tengo amo", espetó Sánchez, en referencia a lo que considera una excesiva alineación de Abascal con los intereses de ambos países.
Abascal exige romper con el protectorado marroquí
El líder de Vox insistió en que la política exterior española hacia Marruecos ha quedado secuestrada por intereses ajenos a España, y reclamó al Gobierno una postura mucho más firme ante Rabat, especialmente en un momento en que otras voces del espectro de la derecha ya han planteado romper relaciones con Marruecos si llegan a gobernar.
Una guerra dialéctica que no resuelve la crisis de Ceuta
Más allá del rifirrafe verbal entre ambos dirigentes, la sesión de control dejó pocas certezas sobre cómo piensa el Gobierno resolver la situación en la ciudad autónoma, donde miles de inmigrantes permanecen a la espera de una solución que no termina de llegar. Mientras el presidente prefiere centrar el debate en las supuestas filiaciones internacionales de la oposición, la falta de un plan concreto para frenar las llegadas irregulares sigue siendo, para buena parte de los españoles, la auténtica prioridad que el Ejecutivo continúa sin abordar.





















