Una trabajadora del servicio de recogida de residuos urbanos de Ceuta ha lanzado este martes en el programa En boca de todos un durísimo testimonio sobre lo que asegura estar encontrándose en las calles desde la invasión de finales de julio. Durante una entrevista a varias empleadas, la mujer afirmó que algunos inmigrantes estarían maltratando y matando animales callejeros y puso especial énfasis en los gatos: aseguró haber encontrado ejemplares «partidos por la mitad» y «desmembrados» y sostuvo que, en determinados casos, no se trataría de una cuestión de hambre.
Las afirmaciones de la trabajadora constituyen su testimonio y no acreditan por sí mismas quién ha causado la muerte de esos animales. Sin embargo, llegan precisamente cuando un tribunal de Ceuta ya investiga una denuncia relacionada con la desaparición de gatos en siete zonas de la ciudad y después de que diferentes cuidadoras de colonias felinas hayan alertado durante las últimas semanas de animales desaparecidos y cadáveres con lesiones. La Protectora de Animales y Plantas de Ceuta, por su parte, ha pedido investigar los episodios, pero también separar los hechos comprobados de las conclusiones que todavía carecen de pruebas.
«Los matan hasta por placer»
La entrevista adquirió un tono especialmente duro cuando la conversación se centró en los animales. Una de las mujeres aseguró que se están produciendo ataques contra gatos y gaviotas y mencionó también el reciente episodio de la cría de delfín encontrada en la playa del Trampolín. A continuación, otra de las entrevistadas respondió con una afirmación todavía más contundente sobre lo que asegura haber encontrado trabajando en las calles: «Aquí matan gatos algunas veces hasta incluso por placer, porque hemos encontrado gatos partidos por la mitad y todos desmembrados».
La trabajadora insistió en que, según su experiencia, no puede explicarse todo por una supuesta falta de alimentos. «Esto no es solamente porque tengan hambre, que hambre no tienen, ya te digo yo, porque les dan todos los días de comer», afirmó durante la entrevista. Acto seguido expuso su interpretación de los hallazgos: «Esto es por placer y por distraerse». Se trata de una acusación particularmente grave que, a falta de una investigación que identifique a los responsables de cada muerte, debe entenderse como la versión y valoración ofrecida por la entrevistada, y no como un hecho judicialmente acreditado.
La denuncia sobre gatos mutilados en Ceuta adquiere relevancia porque no aparece en un vacío. Desde agosto existen testimonios de cuidadoras que han alertado de la desaparición de animales de diferentes colonias y de la aparición de algunos ejemplares muertos.
Botellas de alcohol durante la recogida
Otra de las empleadas entrevistadas introdujo además el consumo de alcohol en su relato sobre el trabajo diario. La mujer afirmó conocer a responsables relacionados con la atención a los inmigrantes y aseguró que reciben alimentos tanto en los dispositivos habilitados como a través de organizaciones sociales. «Les dan comida a mansalva. Las ONG de Ceuta también les dan mucha comida», señaló antes de añadir que una parte buscaría dinero para comprar alcohol.
La trabajadora fue cuidadosa inicialmente al señalar que no hablaba de todos: «No todos, una parte», precisó. Según su testimonio, los equipos de limpieza encuentran diariamente «muchísimas botellas de alcohol». Preguntada por lo que sucede durante la noche, respondió: «Por la noche se lo beben, lo tiran, rompen los cristales y eso es lo que hacen». Posteriormente, al volver sobre los supuestos ataques contra animales, añadió: «No todos, pero una gran parte sí».
Estas declaraciones describen la experiencia que las empleadas aseguran vivir sobre el terreno, pero tampoco permiten determinar quién consumió cada botella encontrada ni vincular automáticamente esos residuos con delitos o episodios concretos. La situación en Ceuta continúa siendo excepcional más de un mes después de la entrada masiva: miles de inmigrantes permanecen en la ciudad y el Gobierno ha habilitado nuevos espacios temporales de acogida, entre ellos instalaciones en el puerto.
Un tribunal ya investiga los gatos
El testimonio televisivo coincide ahora con un avance judicial. El Tribunal de Instancia número 1 de Ceuta investiga una denuncia presentada por la asociación Zoelandia relacionada con la desaparición de gatos en siete zonas de la ciudad. La denuncia recoge además el hallazgo de cadáveres de gatos parcialmente mutilados y de palomas y gaviotas parcialmente devoradas, y plantea que los hechos podrían ser constitutivos de delitos contra los animales.
La existencia de esas diligencias permite afirmar que hay hechos denunciados que están siendo examinados judicialmente, pero no permite anticipar su resultado. De momento, no se ha establecido públicamente quién mató a los gatos ni puede atribuirse la autoría de las mutilaciones a los inmigrantes en su conjunto. Precisamente por eso existe una investigación: para comprobar qué ocurrió, determinar si todos los episodios están relacionados y, en su caso, identificar a los responsables.
La denuncia sobre gatos mutilados en Ceuta cuenta también con antecedentes entre quienes cuidan las colonias. Voluntarias habían señalado zonas como Huerta Téllez, Carmelitas, calle Goya, Príncipe, Sidi Embarek y Punta Blanca al denunciar desapariciones y desplazamientos de animales. La preocupación llegó al punto de que DAUBMA solicitó suspender temporalmente el programa de captura, esterilización y retorno ante la situación de inseguridad que, según la asociación, dificultaba trabajar con normalidad en determinadas zonas.
La Protectora pide prudencia
Frente a las acusaciones que han ido extendiéndose durante las últimas semanas, la Protectora de Animales y Plantas de Ceuta ha introducido una importante cautela. La entidad reconoce que, desde el 30 de julio, varias cuidadoras han comunicado la desaparición de gatos de determinadas colonias y que también ha tenido conocimiento de algún animal encontrado muerto. Al mismo tiempo, reclama «rigor» y pide distinguir entre los hechos conocidos, aquello que continúa bajo investigación y las afirmaciones difundidas sin pruebas suficientes.
La Protectora plantea además que algunos gatos podrían haber modificado sus hábitos o haberse escondido debido a los cambios producidos en su entorno. Esa posibilidad no explica necesariamente los cadáveres que presenten lesiones, pero sí obliga a no contabilizar automáticamente cada desaparición como un animal muerto. La entidad reclama que cualquier posible caso de maltrato sea investigado y que, si existen responsables, respondan ante la Justicia.
Esa cautela resulta especialmente necesaria ante la contundencia de la denuncia sobre gatos mutilados en Ceuta realizada ahora en televisión. Que una trabajadora asegure haber encontrado gatos «partidos por la mitad» constituye un testimonio relevante; determinar quién provocó esas lesiones, por qué y en cuántos casos exige pruebas policiales, veterinarias o judiciales que todavía no se han hecho públicas.
El precedente del delfín del Trampolín
Las trabajadoras también mencionaron durante la conversación el episodio de la cría de delfín de la playa del Trampolín, unas imágenes que provocaron una fuerte polémica la semana pasada. El vídeo, grabado el 2 de septiembre, muestra a varias personas migrantes trasladando al animal. La asociación DAUBMA denunció los hechos ante la Guardia Civil y aportó material audiovisual para que se esclareciera lo sucedido.
Las imágenes son reales y corresponden a Ceuta, pero hasta ahora no se ha determinado públicamente mediante un informe pericial cuál fue la causa exacta de la muerte del cetáceo ni si falleció antes o después de la intervención de las personas que aparecen en el vídeo. Las verificaciones realizadas sobre las grabaciones han advertido precisamente de que las imágenes, por sí solas, no permiten reconstruir toda la cronología.
La Protectora también ha incluido el delfín entre los episodios que considera necesario esclarecer, junto a las desapariciones de gatos y el caso de un pato encontrado con las patas atadas. Su posición vuelve a ser la misma: investigar los posibles malos tratos y exigir responsabilidades cuando existan pruebas, evitando convertir sospechas en hechos antes de conocer el resultado de las pesquisas.
Las denuncias llegan a los tribunales
La aparición de testimonios como el emitido este martes eleva todavía más la tensión alrededor de las colonias felinas. La denuncia sobre gatos mutilados en Ceuta ha pasado en pocas semanas de las advertencias de cuidadoras y asociaciones a unas diligencias judiciales y, ahora, a las acusaciones públicas de trabajadoras que aseguran conocer de primera mano lo que aparece durante la limpieza de las calles.
La frase pronunciada en En boca de todos —«los matan hasta por placer»— será previsiblemente la que concentre la atención, pero también exige distinguir entre dos planos. Por un lado, existen desapariciones de gatos, hallazgos de animales muertos y una denuncia que ya está siendo investigada judicialmente. Por otro, la identidad de quienes causaron las muertes, las circunstancias de cada episodio y la motivación que tuvieron continúan sin estar acreditadas públicamente.
El testimonio de las empleadas añade una nueva pieza a una situación que ya preocupa a las organizaciones de protección animal de Ceuta. Serán ahora las investigaciones abiertas las que deberán establecer hasta dónde llegan los hechos denunciados y quién debe responder por ellos.





















