La falta de empatía, la frivolidad y la sobreactuación del ministro de Transportes, Óscar Puente, han alcanzado un nuevo máximo de indignación social y política. Lejos de gestionar el clamoroso colapso del sistema ferroviario español y dar explicaciones por la tragedia de Adamuz (Córdoba), el dirigente socialista ha preferido prestarse a un vergonzoso teatrillo cómico en el programa de La Sexta presentado por Marc Giró, donde se mofa de las constantes averías de Renfe entre bailes y bromas fuera de lugar.
El anuncio promocional del espacio televisivo —en el que Puente finge quedarse atrapado en un ascensor por un fallo eléctrico, bromea diciendo "como si no tuviéramos bastante con la Renfe ya" y termina bailando desenfrenadamente junto al presentador— ha provocado una ola de repulsa y el estallido definitivo de los afectados.
Las víctimas estallan: "Se atreve a hacer chistes sobre 46 fallecidos"
La reacción de la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz ha sido demoledora. Su presidente, Mario Samper, ha calificado el vídeo de una "mofa" intolerable hacia el dolor de decenas de familias destrozadas.
"Muestra su absoluta insensibilidad una vez más y su absoluta incapacidad para estar en un ministerio del que se atreve incluso a hacer chistes teniendo sobre su mesa a 46 fallecidos, muchas familias destrozadas y heridos, algunos de ellos con graves secuelas", ha denunciado Samper con profunda consternación.
Las familias golpeadas por la tragedia consideran "increíble y sinvergüenza" que el titular de la cartera de Transportes prefiera acudir a platós de televisión a chistear sobre el desastre de la red ferroviaria en lugar de asumir responsabilidades políticas o dimitir de forma inmediata.
La complicidad mediática y la soberbia de un ministro acorralado
Las críticas de los afectados no se han limitado al ministro, sino que han salpicado directamente a Marc Giró y a la propia cadena, a quienes acusan de blanquear a un cargo público cuestionado e insensible mediante un formato de "divertimento" que resulta insultante ante la gravedad de la situación.
Pese a que el caos en las infraestructuras del país es diario y la sombra de las 46 víctimas mortales de Adamuz planea sobre su gestión, Óscar Puente continúa exhibiendo una absoluta falta de decoro institucional.
Lejos de la sobriedad que exige su cargo, el ministro insiste en utilizar las redes sociales y los espectáculos mediáticos para proyectar un perfil político soberbio —incluso postulándose en el entorno mediático como posible sucesor de Pedro Sánchez— mientras la red de transportes de España se cae a pedazos y las familias damnificadas exigen respeto y justicia.





















